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Conocida como Les Bleus, la selección francesa ha producido durante mucho tiempo jugadores fabulosos y ha protagonizado momentos legendarios del fútbol de más alto nivel. Desde el récord inalcanzable de Just Fontaine con 13 goles en un Mundial de 1958, hasta Michel Platini liderando a Francia hacia su primer título de la Eurocopa en 1984 y la era dorada de Zinedine Zidane, Les Bleus siempre son un fuerte candidato a ganar títulos y un equipo a tener en cuenta.
Sin embargo, han tenido que pasar largos periodos hasta que el éxito ha llegado en forma de trofeos. Tras la disolución de Platini y la maravillosa generación de centrocampistas que lo rodeaba, han transcurrido otros 14 años para que surgiera una nueva generación de jugadores y se alzara con el primer (y único, al menos por ahora) título de la Copa del Mundo. Durante los últimos 30 años, la selección francesa ha participado en cada gran torneo como una de las favoritas para ganarlo todo. Esto es una clara muestra del éxito de Clairefontaine, la Academia Técnica Juvenil de Francia, donde se han formado generaciones de jugadores talentosos.
Avancemos hasta 1984. Ese año todo cambió, el año en que Francia subió por primera vez al podio de los campeones. En esta ocasión, Platini estaba rodeado en el mediocampo por Luis Fernández, Jean Tigana y Alain Giresse. Esta vez no había excusas, y menos aún cuando la Eurocopa de 1984 se celebró en Francia. La victoria por 2-0 sobre España en la final demostró que Francia por fin era capaz de producir campeones, no solo jugadores talentosos. Y por si fuera poco, Francia ganó la medalla de oro olímpica en los Juegos Olímpicos de verano celebrados ese año en Los Ángeles.
No es de extrañar que cuatro años después, en 1988, la Federación Francesa de Fútbol inaugurara Clairefontaine. La academia juvenil, donde los mejores jóvenes futbolistas del país entrenan bajo la tutela de los mejores entrenadores. No es de extrañar que desde entonces, aunque la selección nacional a veces haya fallado y decepcionado en los grandes torneos internacionales, Francia haya producido jóvenes jugadores de élite que la mantienen en la lucha por la mayoría de los títulos importantes.
Tuvieron que pasar otros 14 años para que la selección nacional se coronara finalmente campeona del mundo. La victoria en el Mundial de 1998 en París reveló al mundo una nueva generación de jugadores que desplegaban un talento y una eficacia tales que no solo sorprendieron a la vigente campeona, Brasil, sino al mundo entero. Los nombres de Fabián Barthez, Lilian Thuram, Marcell Desailly, Didier Deschamps, Zidane, Patrick Vieira y el resto del equipo quedarán grabados para siempre en la historia del fútbol francés.
El triunfo en la Eurocopa 2000 no hizo sino consolidar el legado de esta extraordinaria generación. Francia llegó al torneo como campeona del mundo y jugó con la confianza y la madurez de un equipo en su mejor momento. Con Zidane dirigiendo el mediocampo, la solidez defensiva de Thuram y Desailly, y la amenaza ofensiva de Henry y Trezeguet, Les Bleus exhibieron una combinación perfecta de talento y disciplina. La final contra Italia se convirtió en una de las más dramáticas en la historia de la Eurocopa: el gol del empate de Sylvain Wiltord en el último minuto forzó la prórroga, y el icónico gol de oro de David Trezeguet selló la victoria por 2-1. Al ganar dos grandes torneos consecutivos —el Mundial de 1998 y la Eurocopa 2000— Francia se consagró como la fuerza dominante del fútbol mundial a principios de siglo.
Tras la Eurocopa 2000, Francia continuó compitiendo al más alto nivel, alcanzando otra final de la Copa del Mundo en 2006. Liderados por la brillantez y el liderazgo de Zinedine Zidane, Les Bleus llegaron hasta la final en Berlín, donde finalmente cayeron ante Italia en un dramático partido recordado mundialmente por la inolvidable despedida de Zidane del fútbol. A pesar de la derrota, esta trayectoria consolidó la posición de Francia como una potencia mundial.
Una nueva era dorada surgió una década después. Con una nueva generación de estrellas provenientes de Clairefontaine y de las academias de todo el país, Francia alcanzó la final de la Eurocopa 2016 en casa. Aunque fueron derrotados por la mínima ante Portugal, el torneo marcó el resurgimiento de un equipo listo para dominar el fútbol mundial una vez más.
Ese dominio se manifestó con toda su fuerza en la Copa del Mundo de Rusia 2018. Bajo la dirección de Didier Deschamps, Francia alzó su segundo título mundial, exhibiendo una plantilla rebosante de talento: desde el explosivo irrupmiento de Kylian Mbappé hasta el liderazgo de Hugo Lloris, la maestría en el mediocampo de Paul Pogba y N'Golo Kanté, y la serenidad de Antoine Griezmann. La victoria por 4-2 sobre Croacia en la final fue una declaración de intenciones para el mundo: Francia había vuelto a la cima.
Francia se mantuvo como aspirante en todos los grandes torneos posteriores. Llegaron a la final del Mundial de Qatar 2022, protagonizando una de las finales más dramáticas de la historia del fútbol. A pesar de un heroico triplete de Mbappé, Francia cayó ante Argentina en la tanda de penaltis, pero su actuación reafirmó su estatus como una de las selecciones nacionales más formidables de la era moderna.
Con un flujo constante de talento de élite y una cultura futbolística basada en la técnica, el atletismo y la inteligencia táctica, Les Bleus continúan marcando la pauta del fútbol mundial y siguen siendo favoritos indiscutibles para cada gran trofeo.


















